CÓMO ARMAR UN JARDÍN DE MARIPOSAS CON PLANTAS DE VIVERO DE BARRIO
COMBINANDO ESPECIES NECTARÍFERAS Y HOSPEDERAS ES POSIBLE LLENAR DE MARIPOSAS LOS ESPACIOS EXTERIORES DE NUESTRA CASA.
8 de enero de 2026
12:35
Escuchar NotaConocé cuáles son las plantas que tienen el poder de atraer a las mariposas
Armar un jardín de mariposas en casa dejó de ser una rareza botánica para convertirse en una tendencia urbana que combina belleza, biodiversidad y un impacto ambiental positivo. La idea es simple: crear un pequeño ecosistema que provea alimento, refugio y plantas hospederas para que las mariposas puedan completar su ciclo de vida. Lo interesante es que no hace falta recurrir a viveros especializados ni a especies difíciles de conseguir. En la mayoría de los barrios, los viveros tradicionales ofrecen muchas de las plantas que atraen mariposas, tanto nativas como ornamentales, y permiten montar un espacio funcional incluso en balcones o patios pequeños.
El punto de partida es entender qué buscan las mariposas. Por un lado, necesitan plantas nectaríferas, es decir, aquellas cuyas flores producen néctar accesible para los adultos. Por otro, requieren plantas hospederas, que son las que las orugas utilizan como alimento después de la puesta de huevos. Existe una amplia variedad de especies que cumplen estas funciones y que están disponibles en viveros comunes: salvias, lantanas, verbenas, margaritas amarillas, chilcas, sen del campo, malvas rosadas y mariposeras nativas aparecen entre las más recomendadas por instituciones como el Jardín Botánico de Buenos Aires. Estas plantas, además de ser resistentes y adaptadas al clima local, florecen durante largos períodos, lo que garantiza una fuente continua de alimento.
La salvia es una de las plantas que atrae mariposas. La clave para que el jardín funcione es combinar ambos tipos de plantas. Las nectaríferas atraen a los adultos, que llegan a alimentarse y, si encuentran hospederas adecuadas, depositan allí sus huevos. Muchas especies de mariposas son selectivas: por ejemplo, algunas prefieren Aristolochia, otras buscan Senna o Mikania, y otras se sienten atraídas por las pasifloras, como el mburucuyá, que también se consigue fácilmente en viveros barriales.
Lantana es otra variedad que se encuentra con facilidad en los viveros y atrae mariposas. Esta relación entre planta y mariposa está documentada en guías educativas de la Facultad de Agronomía de la UBA, que explican cómo la disminución de plantas nativas afecta directamente la presencia de mariposas en la Ciudad. Recuperarlas en jardines domésticos ayuda a revertir esa tendencia.
El armado del jardín no requiere conocimientos técnicos. Basta con elegir un sector soleado —las mariposas necesitan calor para volar— y agrupar las plantas en manchas de color para que resulten más visibles desde el aire. Las flores lilas, amarillas y rosadas suelen ser especialmente atractivas. Las salvias azules, las lantanas moradas y las verbenas de Buenos Aires, todas mencionadas en los listados oficiales del Jardín Botánico, funcionan muy bien en macetas y son ideales para balcones. En patios o jardines más amplios se pueden sumar arbustos como la chilca o el sen del campo, que además sirven como refugio.
El mantenimiento es mínimo. Estas plantas, al ser nativas o adaptadas, requieren poco riego y toleran bien el sol directo. Lo más importante es evitar los insecticidas: cualquier producto químico que elimine plagas también afectará a las orugas y a las mariposas adultas. La presencia de hojas mordidas no debe alarmar; es señal de que el jardín está cumpliendo su función ecológica. Con el tiempo, es habitual observar distintas especies visitando el espacio, desde las pequeñas mariposas blancas hasta variedades más grandes y coloridas.
En cuanto a la disponibilidad, muchos viveros de barrio ofrecen plantas nativas y ornamentales aptas para mariposas. Además, existen viveros especializados en nativas, como los que abastecen proyectos de restauración ambiental y jardines educativos en el AMBA. Estos viveros ofrecen especies menos comunes, como la malva rastrera, la lantana megapotamica o la verbesina, todas muy valoradas por su rol ecológico. Sin embargo, para un jardín doméstico inicial, las opciones más accesibles suelen encontrarse en cualquier vivero tradicional: salvias, lavandas, lantanas, margaritas y pasifloras son suficientes para empezar.
La experiencia demuestra que incluso un pequeño balcón puede transformarse en un “corredor biológico”. Las mariposas urbanas se desplazan entre plazas, terrazas y jardines privados en busca de alimento, y cada espacio que incorpore plantas adecuadas contribuye a sostener esa red. En ciudades como Buenos Aires, donde la pérdida de vegetación nativa redujo drásticamente la presencia de mariposas, estos jardines funcionan como microhábitats que ayudan a recuperar biodiversidad, tal como señalan los programas educativos de la UBA dedicados a este tema.
Armar un jardín de mariposas con plantas de vivero de barrio es, en definitiva, una forma sencilla y accesible de sumar naturaleza a la vida cotidiana.
Fuente: LA NACION – Ver nota original



