Compró una isla desierta y rechazó propuestas de US$50 millones
EL DUEÑO PLANTÓ MÁS DE 16.000 ÁRBOLES AUTÓCTONOS Y LIBERÓ 120 TORTUGAS EN EL TERRITORIO
* 15 de febrero de 2026
* 23:33
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La isla Moyenne, en Seychelles, tiene 0,4 km de largo y 0,3 km de ancho, con una altura máxima de 61 m sobre el nivel del mar. En 1962, Brendon Grimshaw, un periodista británico de apenas 37 años, compró esta isla deshabitada por £8000, aproximadamente €230.000 actuales, que había estado deshabitada durante medio siglo.
Su primer acercamiento con Seychelles fue durante unas vacaciones, mientras trabajaba como editor en uno de los periódicos más importantes de África. En esa ocasión, se replanteó el rumbo de su vida y decidió dedicarse a la naturaleza, especialmente a esta isla, que había estado abandonada desde 1915 y solo era visitada por una familia de pescadores.
Brendon Grimshaw adquirió una de las islas más pequeñas: 0,4 km de largo y 0,3 km de ancho, donde la naturaleza desbordaba. El sobrecrecimiento de las plantas debido al abandono y a la intervención humana era un gran desafío, ya que la maleza dificultaba la movilidad y los cocos que caían de las palmeras ni siquiera alcanzaban el suelo.
Grimshaw se asoció con Rene Antoine Lafortune, hijo de un pescador local, para llevar a cabo un arduo trabajo de restauración. Se dedicaron a investigar qué especies eran autóctonas y comenzaron un proceso de reinserción. Además, podaron y abrieron senderos, controlaron plagas y reforestaron. Su objetivo era claro: preservar el espacio natural y vivir en su paraíso, asegurando la conservación del ecosistema para el futuro.
A lo largo de 40 años, plantaron más de 16.000 árboles de diferentes especies autóctonas, cada uno seleccionado por su función en el ecosistema. También transportaron y liberaron cerca de 120 tortugas, entre ellas las tortugas gigantes de Aldabra, que ahora están en estado vulnerable. Su esfuerzo en la restauración atrajo más de 200 especies de aves.
LAS OFERTAS MILLONARIAS QUE RECIBIÓ
La recuperación de la isla atrajo el interés de inversores de todo el mundo. A pesar de recibir ofertas que ascendían hasta US$50 millones, ninguna suma fue suficiente para que Grimshaw vendiera su proyecto de vida. En 2009, tras la muerte de Lafortune, la isla fue declarada parque nacional.
Actualmente, Moyenne cuenta con un cementerio, una iglesia y un restaurante. El aforo diario está restringido: nunca recibe más de 50 turistas a la vez y nunca supera los 300 visitantes en un día. Los turistas no solo disfrutan del entorno natural, sino que también se maravillan con las leyendas locales, como la existencia de un tesoro escondido por un grupo de piratas y las apariciones de fantasmas.
Fuente: LA NACION – Ver nota original
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