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Argentinos Crean el Interior de la Casita de Bad Bunny para el Super Bowl: La Fascinante Historia Detrás del Escenario Mítico

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Argentinos Crean el Interior de la Casita de Bad Bunny para el Super Bowl: La Fascinante Historia Detrás del Escenario Mítico
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Son argentinos y diseñaron el interior de la Casita de Bad Bunny para el Super Bowl: la historia detrás del mítico escenario

Una pareja de argentinos fue la encargada de llevar adelante el diseño del interior de uno de los sets más destacados del show del reguetonero puertorriqueño Bad Bunny. 10 de febrero de 2026 – 19:53

Bad Bunny no pasó por el Super Bowl: se lo apropió. El domingo, en el show de medio tiempo de la gran final anual de la NFL, el artista puertorriqueño convirtió uno de los escenarios más vistos del planeta en una fiesta latina, completamente en castellano y con identidad plena. Todo fue espectáculo, pero también hubo un mensaje claro, principalmente para el momento actual que se está viviendo en Estados Unidos, con una de las mayores persecuciones a los inmigrantes latinoamericanos. En el centro de la escena, volvió a aparecer su símbolo más marcado: la famosa Casita.

Pero, esta pequeña propiedad no solo fue un símbolo de identidad puertorriqueña y latinoamericana hacia afuera. Por dentro, el corazón de esa casa fue diseñado por dos argentinos: Federico Laboureau y Maximilian Pizzi, directores de arte y production designers radicados en Los Ángeles desde hace más de una década.

En este momento el contexto es importante. Benito Antonio Martínez Ocasio, alias Bad Bunny, venía de ganar el Grammy 2026, tan solo una semana antes, al Álbum del Año por “Debí tirar más fotos”, un hito histórico: fue la primera vez que un disco íntegramente en español se quedó con el premio mayor.

Además, el cantante venía de marcar postura política, con críticas explícitas a Donald Trump y con la frase “ICE fuera” cuando recibió el premio, en relación a los arrestos y las deportaciones realizadas por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), siguiendo las duras políticas migratorias del presidente republicano.

“Mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio,” se presentó ante la multitud en español. “Y si hoy estoy aquí en el Super Bowl 60 es porque nunca, nunca dejé de creer en mí, y tú también deberías de creer en ti, vales más de lo que piensas”, dijo al público mirando fijo a la cámara.

Bad Bunny, en el show del medio tiempo del Super Bowl, bailando en el techo de la Casita. En el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, prometió historia y cumplió. Arrancó con hits como “Tití me preguntó” y “Yo perreo sola”, y luego llegó al techo de la Casita, una réplica de una vivienda puertorriqueña que ya es marca registrada de su gira. Abajo, en la puerta de la casa había invitados de lujo: Cardi B, Jessica Alba, Pedro Pascal, Karol G, Young Miko, David Grutman, Alix Earle, entre otros, bailaron al ritmo caribeño.

El momento más potente del medio tiempo en el Super Bowl llegó hacia el final del espectáculo, cuando el artista nombró a todos y cada uno de los países del continente americano de sur a norte. “God Bless America (Dios bendiga América)“, dijo antes de hacer la enumeración, desde Argentina hasta Canadá.

Al cierre del show, mientras saltaba de alegría con los artistas que lo acompañaron en el evento, en la pantalla grande se podía leer la frase “Lo único más poderoso que el odio es el amor” en inglés.

La Casita no es solo escenografía, es identidad. Así lo imaginó el cantante. Es una réplica de una vivienda tradicional del campo puertorriqueño que funciona como escenario secundario durante sus shows de la gira “Debí tirar más fotos”. Allí Bad Bunny canta versiones acústicas, interactúa con el público y arma lo que él mismo define como una fiesta de marquesina.

La vivienda mide 12,8 metros por lado, tiene dos niveles y puede albergar más de 60 personas al mismo tiempo. Durante la segunda parte del show, la Casita se convierte en el centro más emocional de los conciertos.

La primera aparición de la Casita fue en los videos que acompañaron el lanzamiento de “Debí tirar más fotos” a comienzos de 2025. Luego pasó a formar parte de la residencia “No me quiero ir de aquí”, que Bad Bunny presentó en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot.

El diseño exterior estuvo a cargo de la artista de producción Mayna Magruder, junto a la directora de arte Natalia Rosa, quienes transformaron una casa real ubicada en Humacao en una estructura funcional para el escenario. Cada detalle rinde homenaje a Puerto Rico: desde la estética rural hasta el clima de reunión familiar. Para lograrlo, tomaron inspiración en el Cerro Mime para el paisaje montañoso de la Cordillera Central.

“Siempre me dieron cosa los VIP. Ese faranduleo raro. Entonces pensé: ¿cómo lo hago divertido? El VIP va a ser la Casita. Con su cocina, su sofá, todo. Que sea parte del show”, explicó el mismo Bad Bunny a Billboard.

Y lo logró. Desde el inicio de la gira, por la Casita pasaron numerosos artistas como Belinda, Tokischa, The Marías, Maluma, Rauw Alejandro, Residente, Ozuna, Marc Anthony, Bizarrap, LeBron James, Penélope Cruz, Javier Bardem, Juanes, entre muchos otros. Un desfile que mezcla música, deporte, cine y cultura pop.

¿QUIÉNES SON LOS ARGENTINOS DETRÁS DEL DISEÑO INTERIOR DE LA FAMOSA CASITA?

Federico Laboureau y Maximilian Pizzi, una pareja de argentinos que vive en Los Ángeles, fueron los encargados de crear el interior de la Casita exclusivamente para el show de medio tiempo del Super Bowl. No se trató de decorar un set: fue reconstruir una memoria.

Mientras Federico se encontraba trabajando en proyectos para Netflix y los SAG Awards, en diciembre recibió un llamado. “Me pidieron que reserve una fecha porque venía algo grande, pero no me decían qué. Yo tiraba nombres: Lady Gaga, Rihanna. Hasta que me dijeron que era con Benito (Bad Bunny). Me emocioné: iba a ser la primera persona en diseñar la Casita por dentro”, cuenta a LA NACION desde Los Ángeles.

La estructura ya existía hacia afuera, pero por dentro era una caja vacía que tuvieron que llenar porque nunca se había diseñado el interior. “Tenía tres ventanas y dos puertas, pero lo que había adentro nadie lo había visto. Me pidieron reconstruir la casa de una abuelita puertorriqueña”. El encargo conectó de inmediato con su propia historia: “Tengo 42 años y fui criado por mi abuela. Por lo que hacer una casita de abuela me pareció alucinante”.

A partir de ese momento, Laboureau empezó a buscar qué tienen en común las abuelas latinoamericanas: el costurero, la lata de galletitas, las flores de plástico, la porcelana, los recuerdos acumulados. “Había que replicar la casa de la abuelita de Benito, que era la de una abuela de Puerto Rico”. Presentó los planos, recibió correcciones mínimas y el diseño fue aprobado. La versión que se vio en el Super Bowl fue exclusiva para ese evento.

El equipo de Bad Bunny validó cada detalle. “Se lo mandaron a una persona de Puerto Rico y dijo: ‘tal cual’. Literalmente, era la casa de una abuelita puertorriqueña”. Hubo incluso espacio para que el diseñador le pusiera su impronta personal: una paleta con más rosa del esperado. “Cerámicos con gatitos, conejos, cortinas rosas. Todo ese toque rosa es lo que más me gusta. Me dejaron volar”.

Pero el camino hasta llegar al Super Bowl no fue lineal ni glamoroso. “Somos pro action designers, diseñamos sets para televisión. Vivimos en Los Ángeles hace 12 años”, cuenta Laboureau. La industria audiovisual estadounidense entró en crisis tras los conflictos sindicales y los parates que sacudieron a Hollywood. “Nunca llegamos a hacer huelga, pero los sindicatos se amotinaron. Durante casi dos años, las grandes corporaciones como Netflix o Amazon se fueron a grabar a otros países y estados. Los Ángeles se quedó sin trabajo”.

En ese contexto, Federico y Maximilian ya habían comprado su casa, pero la estabilidad empezó a quebrarse. “Nos fuimos a Japón en el medio y cuando volvimos, nos pusimos a hacer empanadas”. De esa reinvención crearon un restaurante 100% argentino que hoy funciona como centro de encuentro de la comunidad, con impronta de bodegón y apoyo de la Cámara Argentina de la Carne. “Fuegos LA empezó con la empanada y hoy es una extensión de nuestra casa”, afirma el diseñador.

“Esto fue demostrar la fuerza latina.

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