
Un barrio con olas artificiales en Punta del Este
El Nido, un nuevo barrio en Punta del Este. Desde hace algunos años, el mercado inmobiliario uruguayo muestra una expansión notable con proyectos en countries que buscan satisfacer a un público cada vez más exigente.
Hay novedades en Colonia, Carmelo y Montevideo, pero todas las miradas se centran en Punta del Este, una de las ciudades preferidas por el público argentino.
En una zona exclusiva de la llamada “Mónaco del Sur”, entre Manantiales y José Ignacio, se encuentra El Nido, un barrio privado que combina diseño, naturaleza y amenities de primer nivel. Actualmente, se ha vendido un 55% de los terrenos, que tienen entre 1000 y 1100 m2, con precios que inician desde US$ 300 mil.
Su principal diferencial es una piscina de olas artificiales, donde se podrán practicar diversas disciplinas náuticas. Además, será un espacio para nadar y disfrutar de una experiencia similar al mar, en medio de un bosque encantador.
Ofrecer experiencias
Este proyecto tiene una historia y busca generar experiencias únicas. “Fue concebido como un refugio natural que es alma, es futuro y es comunidad. Una propuesta sustentable, comprometida en mantener el equilibrio ecológico de la zona”, señala Maximiliano Schabsis, uno de los socios de la desarrolladora Donato Group, a cargo del proyecto.
“El emprendimiento está ubicado en un lugar único: probablemente la zona más exclusiva de Punta del Este”, destaca Schabsis. Este terreno, que forma parte de la historia de su familia, fue adquirido en 1975 por su padre, quien siempre creía que los proyectos sin alma no prosperan.
El Nido no busca ser un barrio más. “Queríamos ofrecer algo que realmente aportase valor y experiencia”, explica. Así, esta propuesta combina bosque y mar, diseño y naturaleza, lo privado y lo comunitario, creando un refugio cuidadosamente diseñado para disfrutar lo mejor de la naturaleza, la privacidad y la exclusividad.
Un desarrollo pensado a lo grande
El masterplan, diseñado por el estudio de arquitectura Gómez Platero, contempla el desarrollo de un predio de 250 hectáreas de bosque nativo, con pendientes suaves que ofrecen vistas al mar y a las sierras. En su primera fase, el barrio ocupa un total de 70 hectáreas con un sector residencial formado por 430 terrenos.
El Nido tendrá un club de playa, entre otras propuestas. Los amenities fueron pensados con criterio innovador. La piscina de olas, Wave Garden, combina tecnología y emoción. “No es una pileta sino un estilo de vida”, afirma Schabsis.
Fernando Odriozola, cofundador de la firma de origen vasco, explica el sistema generador de olas: “Se trata de 52 palas metálicas que se mueven como un piano gigante”, ilustrando cómo este sistema puede generar hasta mil olas por hora, replicando el mar.
Además, el barrio ofrecerá una variada propuesta social y deportiva, con canchas de tenis, pádel, squash, fútbol, básquet, beach tennis, beach voley, bowl de skate y pump truck, así como piscinas climatizadas, gimnasio, spa y áreas verdes.
Desde la desarrolladora afirman que ya tienen firmados acuerdos con empresas de primer nivel para cada etapa de obra. Los terrenos están disponibles para entrega inmediata, con precios que oscilan entre US$ 300 mil y US$ 350 mil, y se estima que tendrán una significativa revalorización para la temporada de verano.
Se ofrece un plan de pago que requiere un anticipo del 25 % y 48 cuotas en dólares, con opciones de financiación más extensas a través de entidades bancarias.
Compradores argentinos
Hasta la fecha, se ha vendido un 55% de los terrenos y hay cinco casas en construcción. Schabsis describe al perfil del comprador: “Son personas que buscan no solo un lugar donde vivir, sino una forma distinta de habitar. Se trata de un espacio que combina lujo con autenticidad y que apuesta a una comunidad basada en el respeto por el entorno y el bienestar colectivo”.
El proyecto apunta fundamentalmente al consumidor final, con la intención de fidelizar a las familias que integrarán la comunidad. El target está compuesto por un 50% de argentinos, un 30% de uruguayos y un 20% de brasileños y europeos.
“Se trata de una inversión sólida en una de las zonas con mayor proyección de crecimiento de Sudamérica”, concluye Schabsis. Punta del Este presenta una baja oferta de productos con este nivel de amenities, y El Nido está diseñado para generar valor a largo plazo, siendo un producto de alta demanda durante todo el año.



